lunes, 14 de mayo de 2018

Dar demasiado!!!

¿En alguna ocasión has tenido la sensación de que has dado demasiado? No ya más de lo que te pagan, no ya más de lo debido, no ya más de lo que podías aguantar, sino que has dado hasta la desesperación, esperando ser querido, esperando ser reconocido, esperando que por el hecho de dar atesoraras más méritos de los que ya tienes. La sensación de haber entregado y derrochado todas tus fuerzas en el trabajo, la sensación de haber sostenido y cargado con todo, en la familia, en algún grupo o asociación o con una pareja o amigo; la sensación de ser invisible a pesar de todo lo que te esforzarte en dar a otros, la sensación de que muy pocos son conscientes de todo cuanto hiciste por ellos y por el mundo mundial. La sensación de ser ignorado, olvidado... y que tan sólo unos pocos, muy pocos, son conscientes de que tú estás siendo la fuente de dar todo lo que tienes para satisfacer las necesidades ajenas. La sensación de que la fuente se seca y no hay retorno de todo lo que derrochaste en tu entrega a la humanidad. La sensación de la soledad total a pesar de que tú has sido entrega total.

Si ese es tu caso, el problema no esta en dar, probablemente el problema está en darte. Antes de dar a los demás has de darte a ti mismo. Y como no te das a ti mismo antes, tu fuente acaba secándose. Nadie ve en ti la persona que se respeta a si misma, por eso toman de ti y se van. Y probablemente se van a compartir vida y momentos con otras personas que no les dan tanto. Simplemente es eso lo que sucede.

Y ahora te hago tres preguntas para tu reflexión:

1) ¿Serías capaz de cortar el chorro de dar mientras que no hagas una reflexión serena acerca de qué no te estás dando y de qué te estás privando?

2) ¿Serías capaz de decidir tres cosas que te vas a dar a ti mismo en las próximas dos semanas?

3) ¿Qué cambio radical vas a realizar ya para poner el equilibrio sano entre lo que das a otros y lo que te das a ti mismo?

Espero comentarios. Un abrazo.

Salva Gálvez

lunes, 8 de enero de 2018

Estoy perdido, ¿Qué hago?

Es posible que en un momento de nuestras vidas nos hayamos sentido perdidos. Cuando uno se siente perdido la voluntad parece anulada. Si uno supiera qué hacer, qué está bien, qué está mal, hacia donde ir... no se tendría esa sensación de no saber qué hacer con la propia vida, con la propia existencia. Sinceramente, en mi vida personal pasé por esa situación y se prolongó durante más de tres años. Todo surgió a partir de dos hechos fundamentales en mi vida, la adopción de mi hija y la pérdida de mi padre.

A veces la vida nos hace sentirnos "super héroes" cuando todo parece ir sobre ruedas y, cuando menos te lo esperas, zaaasssss, se produce un cambio que nos descoloca y que pone en jaque todas nuestras creencias, o al menos, las que creíamos más estables.

Soy un superviviente a una de esas dramáticas experiencias de vida, como tantos otros que las han transitado. Mi condición de coach, mi experiencia, formación e investigaciones me hacen tener una varita especial para abordar este tipo de situaciones. Yo diría que las premisas básicas son:

- Tomar conciencia de que "estoy perdido".
- Aceptar la incertidumbre.
- No tomar decisiones precipitadas dentro del conflicto mental en el que vivo.
- Tomar distancia del foco del conflicto, aunque sea de manera paulatina.
- Si se padece algún tipo de trastorno, no dejar de tomar la medicación junto a practicar mindfulness.
- Tener paciencia para que se vaya deshaciendo el nudo conflictual y aparezca la verdad.
- Solo tomar una nueva decisión si sale de lo profundo y no genera duda o conflicto.
- Apoyarse de personas que hayan pasado por situaciones similares.

Salvador Gálvez
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